Premio a la curiosidad
Voy a recomendar un libro que no he leído. Dicho esto, explico el porqué. Ayer me enteré de que existe un Premio Nacional de Periodismo Cultural que, en su primera edición, ha reconocido la labor de Jacinto Antón. Hoy he leído en elpais.com la noticia, con declaraciones del premiado. He visto la foto que publica el periódico: a este hombre lo conozco yo.
Quizás es mucho decir. No he cruzado una palabra con Jacinto Antón, pero sí he leído buena parte de sus artículos en El País. También he coincido con él no sé exactamente dónde y cuándo, pero sí que ambos estábamos acreditándonos como periodistas en algún que otro acto de los que se suelen organizar en Madrid a última hora de la tarde, cuando la política y la economía han ocupado el grueso de los titulares. Pon aquí la presentación de un libro, pon allá la inauguración de una exposición. Alguna cosa así. Insisto: ni un hola qué tal entre nosotros.
Luego he hecho memoria. Quiero decir que me he ido a Google para teclear el nombre de Jacinto Antón. Efectivamente. Meses atrás (creo que antes del verano) hojeé un libro suyo por recomendación de su compañero Enric González, quien ponía especial énfasis en la lectura de las crónicas de Antón (recopiladas el pasado febrero por la editorial RBA). El título de aquel libro era toda una declaración de intenciones: Pilotos, caimanes y otras aventuras extraordinarias.
Comparto el placer de dedicar tiempo a temas exóticos, aparentemente carentes de productividad (por el camino que vamos, leer una crónica o un libro lo será… si es que no lo es ya para buena parte de la gente) y, por tanto, su defensa del periodismo cultural. Sé de lo que habla Antón cuando se refiere a ese horror vacui del periodista cuando se enfrenta a personas que saben más que tú. Este párrafo del artículo-celebración de El País:
¿Quién le impresionó más? “Karl Popper”, contesta raudo. Y eso que el desaparecido filósofo de la ciencia se las hizo pasar canutas cuando aún era un joven periodista de El País, diario en el que trabaja desde hace más de 20 años. Sobre todo, explica, cuando le espetó: “Pero, ¿no se le ocurre ninguna pregunta inteligente?”. La espinita aún la lleva clavada, aunque si algo tiene Antón es un sentido de humor a prueba de bombas y de poppers.
También he leído la entrevista digital a Jacinto Antón tras conocerse el fallo del premio que concede el Ministerio de Cultura. ¿Más a su favor? Tiene sentido del humor, y no renuncia a él en sus artículos.
A priori el libro trata de cosas por las que tengo cero interés: aviadores, domadores, tiburones, héroes de guerra, exploradores, pieles rojas, húsares, nazis, mascotas y “otros seres asombrosos”. Pero comparto la defensa cerrada que hace Jacinto Antón de la curiosidad como elemento imprescindible de la vida, también de la (mala) vida del periodista. No sé dónde lo leí, pero tengo grabado a fuego la siguiente advertencia: perder la curiosidad es como perder la esperanza. A esto se suma el artículo de opinión de Antonio Muñoz Molina que acompaña hoy la noticia del premio a Jacinto Antón: Alumbrar lo valioso.
Seguro que disfruto de este Pilotos, caimenes y otras aventuras extraordinarias que al fin tengo entre mis manos.



Yo también piqué.
Me hace gracia que las crónicas de Antón aparecan en los sitios más peregrinos de El País.
Hoy explica Enric González por qué las crónicas de Antón (y otros, en otros medios) aparecen en las zonas más peregrinas. Aquí el enlace: http://www.elpais.com/articulo/Pantallas/Cultura/elpepirtv/20091001elpepirtv_2/Tes/