Segovia, una escapada
Acabada de ver en DVD las dos temporadas de la serie Roma, de la HBO, el pasado viernes viajamos a Segovia al encuentro de la grandiosidad de su acueducto, una de las obras civiles de mayor fuste del Imperio. Fechada su construcción entre finales del siglo I o comienzos del siglo II, el monumento hace honor al poder que los romanos atesoraron allende los mares.
Un apunte sobre Roma: HBO hizo un despliegue de su más que probado talento para las series televisivas. En este caso, se centra en la vida de dos ciudadanos, Lucio Voreno y Tito Pullo, para introducir al espectador, con una profundidad de detalles internacionalmente premiada, en el dramático paso de la República romana al Imperio. La serie comienza en el 52 a.C, con Julio César sometiendo a los celtas, y desde aquí despliega toda la lucha por el poder que, paulatinamente, fue minando el poderío romano.
Sobrecoge pensar por un momento que el acueducto de Segovia es una obra históricamente encuadrada en el comienzo del fin de la supremacía romana. Símbolo distintivo de la ciudad, merece por sí solo la visita a esta ciudad declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.
Cuando la vista se ha tomado su tiempo para hacerse a las dimensiones del acueducto, desde la misma plaza del Azoguejo iniciamos un paseo (acompañados por una temperatura impropia para el otoño en estas latitudes) que nos llevó hasta el Alcázar de esta ciudad que ha sabido conservar la riqueza milenaria de sus antepasados cristianos, judíos y musulmanes.
Segovia es, además, una ciudad que acogió a escritores de renombre como Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, Lope de Vega o, más reciente, el poeta sevillano Antonio Machado. Fue a éste último al que dedicamos más tiempo en el empeño de desandar sus pasos en Segovia, donde vivió doce años desde 1919. A la ciudad dedicó estos versos:
«Verdad que el agua del Eresma
nos va lamiendo el corazón,
y que al festín de mariposas
acude el negro abejarrón;
mas a la clara despedida
no le pongáis más de un bemol.
Y en esta tarde de verano
cantad a plena voz:
¡Torres de Segovia,
cigüeñas al sol!»
Dejo a continuación otras fotos de la escapada a Segovia:












