Segovia, una escapada

3 Nov
4059952357_c03356697a

El acueducto de Segovia/ Foto: flickr.com/luismcarrasco

Acabada de ver en DVD las dos temporadas de la serie Roma, de la HBO, el pasado viernes viajamos a Segovia al encuentro de la grandiosidad de su acueducto, una de las obras civiles de mayor fuste del Imperio. Fechada su construcción entre finales del siglo I o comienzos del siglo II, el monumento hace honor al poder que los romanos atesoraron allende los mares.

Un apunte sobre Roma: HBO hizo un despliegue de su más que probado talento para las series televisivas. En este caso, se centra en la vida de dos ciudadanos, Lucio Voreno y Tito Pullo, para introducir al espectador, con una profundidad de detalles internacionalmente premiada, en el dramático paso de la República romana al Imperio. La serie comienza en el 52 a.C, con Julio César sometiendo a los celtas, y desde aquí despliega toda la lucha por el poder que, paulatinamente, fue minando el poderío romano.

CIMG3360

Arquería del acueducto, con las iglesias de los Santos Justo y Pastor y de El Salvador al fondo

Sobrecoge pensar por un momento que el acueducto de Segovia es una obra históricamente encuadrada en el comienzo del fin de la supremacía romana. Símbolo distintivo de la ciudad, merece por sí solo la visita a esta ciudad declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.

Cuando la vista se ha tomado su tiempo para hacerse a las dimensiones del acueducto, desde la misma plaza del Azoguejo iniciamos un paseo (acompañados por una temperatura impropia para el otoño en estas latitudes) que nos llevó hasta el Alcázar de esta ciudad que ha sabido conservar la riqueza milenaria de sus antepasados cristianos, judíos y musulmanes.

Segovia es, además, una ciudad que acogió a escritores de renombre como Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, Lope de Vega o, más reciente, el poeta sevillano Antonio Machado. Fue a éste último al que dedicamos más tiempo en el empeño de desandar sus pasos en Segovia, donde vivió doce años desde 1919. A la ciudad dedicó estos versos:

CIMG3393

Detalle de la casa-museo de Antonio Machado, en la calle de los Desamparados

«Verdad que el agua del Eresma

nos va lamiendo el corazón,

y que al festín de mariposas

acude el negro abejarrón;

mas a la clara despedida

no le pongáis más de un bemol.

Y en esta  tarde de verano

cantad a plena voz:

¡Torres de Segovia,

cigüeñas al sol!»

Dejo a continuación otras fotos de la escapada a Segovia:

CIMG3342

El acueducto desde la plaza del Azoguejo

CIMG3378

La Iglesia de San Martín, en la plaza de Medina del Campo

CIMG3387

Uno de los pasadizos del intrincado callejero segoviano

CIMG3392

Entrada a la casa-museo de Antonio Machado, por entonces pensión

CIMG3429

Claustro de la catedral

CIMG3383

La plaza Mayor y, al fondo, la catedral

CIMG3412

Colección de armas del Alcázar

CIMG3451

El palacio y los jardines de La Granja de San Ildefonso, a 7 kilómetros de Segovia

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: