La chica de la ventana de enfrente

6 Jun

Forma parte del paisaje que veo cada día desde la ventana de mi tercer piso en el barrio de Chamberí. Ahí está casi siempre, enfrente de mí, calculo que a unos 15 o 20 metros, pegada a la ventana de la habitación que da a la misma calle, una joven de la que apenas distingo sus rasgos faciales. Su pelo es rubio y puede tener, qué sé yo, 18 o 20 años, siempre con esa incapacidad mía para adivinar la edad, tan errática como para retener los nombres de las personas que me acaban de presentar. La habitación en penumbra, no se distingue nada detrás de ella, siempre inclinada en la mesa, donde tiene desplegados los libros y los papeles. A su izquierda, un flexo que en los días de poca luz –como hoy– enciende, reflejándose en el cristal de la ventana. Un día y otro ella es la imagen de quien estudia, la tarea silenciosa y repetitiva de quien se sumerge en una o en varias materias de aprendizaje, buscando ensanchar los conocimientos para saber desenvolverse mejor en la vida, esperando que este esfuerzo de hoy tenga la recompensa de un trabajo remunerado dignamente.  

El edificio de enfrente/ Foto: @luismcarrasco

Son muchas horas dedicadas al estudio. En un principio barajamos si estaría preparándose para la selectividad, pero ahora pensamos que no, que quizás esta joven se haya matriculado en una de esas carreras que exigen tanto o puede también que quiera opositar. Su dedicación en exclusiva a una tarea se proyecta, al igual que la luz del flexo en el cristal, en quien la observa de cuando en cuando en esas mañanas que se diluyen con tareas que no dejan de tener una sospecha de holgazanería: leer el periódico y tomar un café, ir a la biblioteca y hacer unas compras, actualizar el blog o dedicar tiempo a la fotografía, salir a correr un rato o ver alguna exposición, etc.

Las grandes conquistas se basan en la suma de los gestos más cotidianos y humildes, alejados de los focos de lo que parece tener la patente de corso de la actualidad, secuestrada casi siempre por la política más filibustera, ésa que lo mismo extiende la sospecha de que mi rival quiere liquidar el Estado del Binestar que desata el alarmismo, sin aportar datos, al decir que las arcas públicas de tal o cual comunidad autónoma están vacías. Ruido de fondo que tendría que servir para destacar lo que sí debería ser noticia de apertura de los periódicos e informativos de televisión, por ejemplo ese descubrimiento de científicos españoles que aclara cómo se origina la leucemia más común, abriendo la puerta a terapias más efectivas y, por tanto, dando esperanza a tantas personas que sufren el azote de esta enfermedad.

Durante la presentación de los resultados de esta investigación, que he seguido por el canal de 24 Horas de RTVE, me ha gustado que los científicos se esforzaran en hacer entendible su hallazgo. De esta forma, han destacado hasta qué punto es complejo el proceso por el que se descifra el genoma humano y para ello lo han comparado con la lectura de miles de libros con sus hojas repletas de una secuencia lineal en la que no hay espacios en blanco y en la que no siempre se utiliza un “idioma” conocido por los científicos. El margen de error es tan mínimo que variar una sola “letra” puede llevar al traste toda la investigación.

Son esos rostros de los científicos los que deben inspirarnos. Son ellos los que han reivindicado la sanidad española y los que han hablado del necesario respaldo de la financiación pública, eso que tantas veces se diluye en el magma de la I+D+i, como si fuera una partida más de gasto corriente y no lo que es, la vía más segura para llevar a cabo un verdadero cambio del modelo productivo que repercuta en beneficio de todos. Son los que han subrayado la importancia de que este tipo de investigaciones sigan estando ancladas en las universidades españolas, aprovechando los conocimientos que han adquirido esos jóvenes que no cejan en su empeño de labrarse y labrarnos un futuro mejor.

Vuelvo a levantar la mirada de la pantalla del ordenador y ahí sigue la chica de la ventana de enfrente, estudiando.

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2 comentarios to “La chica de la ventana de enfrente”

  1. manuelcab19 6 junio 2011 a 11:47 #

    Buen post. La vida esta complicada para todos, pero no hay que desistir, e invertir el tiempo que se tenga lo mejor posible, después se hablará del factor suerte. Quién no arriesga no gana.

    • Luis M. Carrasco Navarro 6 junio 2011 a 11:50 #

      Gracias por el comentario. Reconozco que me ha sorprendido que éste llegara nada más actualizar el blog jeje. Saludos.

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