Las lecciones de un tenista

25 Oct

Hace unos días regresaba a casa después de otra jornada de trabajo. Volvía en ese estado adormecedor en el que confluye que sea medianoche y el propio traqueteo del vagón del metro, que a esas horas parece como si te meciera.  Me pesaba la bolsa en la que suelo llevar el teléfono, la cartera, un cuaderno, el bolígrafo y la grabadora. La abrí y descubrí dentro El País Semanal que había echado a primera hora de la tarde, antes de salir de casa. 

Contrariamente de lo que se suele pensar, hay periodistas que suelen vencer al tedio de la actualidad y de las órdenes mecánicas de las redacciones, normalmente centradas en cubrir hasta el último disparate que pueda salir por la boca de un político. Nunca te dejan indiferentes. Carlos del Amor es uno de ellos: sus piezas para TVE son originales, tienen estilo, transmiten el cuidado por el texto y por la imagen, por el trabajo bien hecho, por el respeto tanto a los temas tratados como, en última instancia, por el espectador. Ejemplos hay muchos.

John Carlin es otro de esos periodistas empeñados en hacer bien su trabajo. Su buen hacer se ha reflejado en numerosos artículos en la prensa y en no pocos libros, la mayoría respaldados por la cifra de ventas. Su último trabajo nace de su fascinación por un tenista. Un simple deportista. El título del libro es Rafa. Mi historia.

Alguna vez he participado en charlas de motivación organizadas por las empresas. Pero ninguna creo que pueda igualarse al testimonio de trabajo y superación, contado en primera persona por Rafa, que le llevó a vencer en la final de Wimblendon de 2008. Gracias a El País Semanal que llevaba en el bolso aquella noche comencé a leer “El silencio de la Centre Court” (después de una introducción de John Carlin) y me metí tanto en la historia, que cuando levanté la cabeza algunos minutos después descubrí sorprendido que me había pasado cuatro o cinco paradas de mi estación de metro.

Después de leer a Rafa, “en un partido de tenis, la batalla más encarnizada que libro es con las voces que resuenan dentro de mi cabeza” (…) “si he cometido un error en el punto anterior, lo olvido; si se insinúa en el fondo de mi cabeza la idea de la victoria, la reprimo” (…) “Perder siempre duele, pero duele mucho más cuando sabes que tenías posibilidades y las has desaprovechado, me había defraudado y no lo soportaba” (…) “Soy muy consciente de lo breve que es la vida de un deportista profesional y no aguanto la idea de desperdiciar una ocasión que a lo mejor no vuelve a presentarse nunca más. Sé que cuando mi carrera acabe no seré un hombre feliz y quiero aprovecharla al máximo mientras dure” (…) “Hacer deporte es saludable para las personas normales, pero el deporte a nivel profesional no es bueno para la salud. Hace que tu cuerpo alcance límites para los que los seres humanos no están, de forma natural, preparados” (…) “La mayor parte del tiempo siento dolor cuando juego, pero creo que eso les ocurre a todos los que se dedican a los deportes de élite. A todos menos a Federer”, después de leerlo, decía, he vuelto a ver un resumen de aquel partido de tenis que para muchos es el mejor de la historia. Y más que verlo, se siente de una manera completamente diferente.

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