No tengo más que decir

16 Ene

A cada cual le toca vivir su tiempo, y el que me ha tocado a mí, a pesar de tantos desmanes, es en lo político inopinadamente mejor gracias al talento demostrado por políticos como Manuel Fraga para adaptarse a los nuevos tiempos. La gran obra de Fraga es haber protagonizado el viaje de la derecha española en el tránsito de la dictadura a la democracia. Esto mismo es lo que ha destacado Santiago Carrillo, coetáneo de Fraga en aquellos años que llamamos, y ensalzamos, como la Transición, cuando ha recordado una vez más el gesto del presidente fundador del PP al atreverse a presentar en sociedad al que por entonces era el líder del PCE recién regresado de la clandestinidad. Fue en el Club Siglo XXI en el año 1978. 

En diciembre de 2007 yo estaba en ese mismo Club Siglo XXI cuando el entonces alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, lagrimeó al reconocer la deuda que había contraído con su mentor, Manuel Fraga, presente en un salón en el que se había dispuesto la ocasión para que se repitiera aquella imagen del 78. A falta de Carrillo, que disculpó su incomparecencia por una indisposición de última hora, fue el hoy ministro de Justicia el que resaltó la figura de Fraga.

Recuerdo que aguanté hasta el final en aquella sala y que fui el único entre los periodistas que, al término del acto de presentación de uno de los muchos libros que se han publicado sobre Fraga, me dirigí a él para preguntarle sobre el asunto Gallardón. (A pocos meses de las elecciones generales de 2008, entonces estábamos en el episodio primero de aquellas disputas entre Gallardón y Aguirre por la intención del primero de dar el salto a la política nacional). Pregunté a la persona que le acompañaba siempre en sus desplazamientos, un hombre encargado de ofrecerle su brazo y que luego pasaría a empujar su silla de ruedas, si podía molestar un minuto a don Manuel para hacerle una pregunta. Aquel hombre se encogió de hombros en un gesto que yo interpreté como “tú mismo…”.

Encendí la grabadora y se la acerqué a Fraga. Estaba de pie pero encorvado, casi sostenido por el brazo por su ayudante, visiblemente cansado tras otra jornada que seguramente se había alargado más de lo habitual (habría que preguntarse por qué se convocan tantos actos más allá de las ocho de la tarde). Le pregunté por las palabras de elogio de Gallardón y creo que también le hice alguna mención a si pensaba que éste debería formar parte del Gobierno de Rajoy. Prometo que en el trayecto del Club Siglo XXI a la redacción escuché varias veces aquella breve declaración de Fraga, indescifrable salvo por una frase final: “… y sobre esto asunto no tengo más que decir, punto”.

Era becario. En otras muchas ocasiones me han vuelto a mandar a que le preguntara a Fraga por cualquier asunto, en esa suerte de periodismo de declaraciones criticado, con razón, por su escasa utilidad. Pero aquella tarde del Club Siglo XXI yo siempre la recuerdo como la de mi verdadero estreno en Europa Press.

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