Un verano en mi pueblo, hace diez años

31 May

Ordenando papeles y archivos en el Mac, me he encontrado con un artículo que redacté hace diez años para una publicación de mi pueblo ya desaparecida. Lo he releído y he revivido aquel mes de agosto de 2002 que pasé de obra en obra intentando montar un reportaje que titulé a última hora, cuando ya tenía que entregar el artículo, “El auge del ladrillo“. 

Me acuerdo que me esforcé por buscar diversidad de voces sobre la evidente proliferación de grúas y de camiones y de andamios que habían aflorado en un municipio de casi 20.000 habitantes. El calor aumentada aún más la sensación de delirio cuando cogía mi bloc de notas y la grabadora y salía a la calle a buscar al concejal de Urbanismo, al trabajador de la Oficina Técnica del Ayuntamiento, a los expertos de los bancos con sucursales en el pueblo, a los portavoces de las constructoras y promotoras, a los miembros de las asociaciones ecológicas y de defensa del patrimonio…

Recuerdo muy bien que hubo un trabajador de un banco al que me costó mucho entrevistar debido a una agenda que parecía impropia para un mes de agosto. Tal era el ritmo frenético, la ebullición que vivía este pueblo de la Vega de Sevilla. Cuando por fin me pude sentar delante de él a explicarle cuál era el motivo de mi insistencia, un simple artículo sobre la construcción que leería vete tú a saber quién, este trabajador de la banca me miró con gesto sincero y me dio un titular que, acto seguido, me pidió que no utilizara… por responsabilidad, para no alarmar innecesariamente: “Esto va a dar un reventón que verás…”

También había otra cosa que te pedía casi todo el mundo, que no los citara por su nombre en el artículo.

Ha pasado una década y España está en las portadas de medio mundo por lo que se anuncia como una intervención inminente de nuestra economía. En las horas más difíciles para España en años no hay duda de que uno de los problemas nucleares de este país es la debilidad de un sistema financiero canibalizado por su exposición al ladrillo. Lo que en 2002 era símbolo de dinamismo económico y desarrollo, hoy se llaman “activos tóxicos” en el balance de las entidades financieras.

… Y yo me iré mañana viernes a mi pueblo, a celebrar la Feria.

*****

Vuelvo a dejar aquí el enlace directo al pdf de aquel lejano artículo.

 

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