Ejemplarizante

7 Jun

[Publicado en La RADIO de papel, junio]

Algo tiene que ir desquiciadamente mal cuando las instituciones que tendrían que dar ejemplo son las que con menor disimulo están lanzando mensajes desesperanzadores a la ciudadanía. Que el monarca que está convaleciente por irse a cazar elefantes a Botsuana, que el Consejo de Ministros que se desdice en el BOE de lo que horas antes ha anunciado en rueda de prensa, que el Consejo General del Poder Judicial que tiene a su presidente investigado por un supuesto mal uso de fondos públicos, que las comunidades autónomas que despilfarraron en EREs, que presumieron de reducir un déficit público que luego no ha sido tal o que se cruzan reproches del tipo “si tens collons, me lo dices a la cara”, como le dijo el presidente extremeño al alcalde de Barcelona, que todas estas excelentísimas instituciones miren a una sociedad perpleja y pidan tranquilidad es poco ejemplarizante. Tranquilidad cuando repican campanas que hablan de intervención y de corralito. Como si el factor más desestabilizador no fuera la escasa ejemplaridad de esa Bankia nacionalizada por el Gobierno cuando llevamos años mofándonos de “papá Estado”, despotricando por el desmesurado peso de lo público. Porque lo moderno, decían, es ser liberal y que el mercado se regulara solito. Así que el rescate de ese banco que representa el poder financiero de la capital de España, avanzadilla del negocio infinito que iba a ser el ladrillo, es una medida tomada desde la responsabilidad, un favor que nos hacen para evitar males mayores. Y esto incluye que los consejeros de los bancos quebrados se aparten sin renunciar a sus desorbitantes jubilaciones. Otra cosa no, pero lo firmado va a misa: igual que la hipoteca es hoy casi el único contrato de larga duración, aquellos no se retiran de la presidencia del banco sin sus emolumentos. Hubiera sido gracioso que el capitán del Titanic se hubiera hecho más rico tras hundir el barco. Seguramente será culpa nuestra, que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, pero el caso es que hay miles de ciudadanos, como ocurre en Lora, apostados en las puertas de los bancos reclamando el dinero que es suyo y que las entidades le prometieron que estaría más seguro gracias a productos financieros tan sofisticados e infalibles que se despachaba en ventanilla como el que despacha medio kilo de filetes.

¿Podríamos habernos ahorrado algo si, primero Zapatero con aquello del sistema financiero de Champions e inmediatamente después Rajoy, hubieran puesto sus muchas o pocas energías en obligar a los bancos a sanear sus balances en lugar de devaluar siniestramente la calidad de vida de los ciudadanos a través de recortes y más recortes? Lo peor de todo es que nos dirán que ya no hay tiempo para hacerse este tipo de preguntas, que miremos hacia no se sabe bien qué futuro.

Viñeta de El Roto publicada en ‘El País’

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