‘Conlaqueestácayendo’

13 Ago

[Publicado en La RADIO de papel, agosto]

Conlaqueestácayendo, latiguillo este acertadamente abreviado por Elvira Lindo, quizás se nos ha olvidado a estas alturas de verano que la mayoría de nosotros fuimos felices disfrutando de la rotunda victoria de España en la Eurocopa de fútbol. Un vaso de agua que vaya si se agradeció. Hablo de la mayoría de nosotros porque es cierto que una minoría creciente se esforzó en afearnos nuestra felicidad en directo, gol a gol: “Cómo es posible que te alegres por el triunfo de España conlaqueestácayendo”, otra vez aquí la expresión que es la Biblia para el cenizo (con perdón) que, a fuerza de unirse con otros, está consiguiendo que la alegría sea sospechosa per se

Así que como alegrarte con el fútbol puede resultar frívolo, quiero pensar que estoy entre los que ha visto en la victoria de los pupilos de Vicente del Bosque una lección que no deberíamos olvidar en estos tiempos de zozobra. Aparte de la indiscutible valía de los españoles para hacer un fútbol sobresaliente (también para festejar la victoria bañados en alcohol, pero esa es otra cuestión), me pasé la Eurocopa entera agradeciendo que nuestros futbolistas desprendieran naturalidad por ejemplo para admitir la diversidad como un factor que se debe respetar para unir al grupo y no para dividir en base a rancias ideas separatistas, a propósito de banderas, territorios e himnos. De igual forma, y aquí era donde quería llegar, todos los jugadores españoles, desde el capitán Iker Casillas hasta el que no llegó a debutar, admitieron las críticas externas como un acicate para mejorar y hacer todavía mejor su trabajo. Lejos del verbo viperino de los Mourinho de turno, en muchísimas ocasiones pudimos escuchar algo así: “Entendemos las críticas; nosotros somos los primeros que nos exigimos y los primeros que queremos mejorar, de nada nos sirve pensar que ser campeones de Europa y del Mundo allana nuestro camino”.

Esa naturalidad para ser crítico contigo mismo y hacia los tuyos, y a la vez prudente, es lo que se sigue echando de menos cuando termina el partido de fútbol. Sobran propagandistas. Creo que este país dará un paso fundamental hacia la madurez democrática cuando una legión de militantes, simpatizantes y votantes de cualquier partido político, principalmente de los dos mayoritarios, no estén machaconamente activos para darse cera los unos contra los otros. Es decir, los partidos deberían notar el aliento crítico en primer lugar de los suyos, ya que cualquier voto tendría que conllevar un marcaje al hombre, por no abandonar el fútbol. Te voto para pasar a ser tu principal crítico, debería ser la norma. En lugar de esto, lo que ocurre es que muchos festejamos exclusivamente el gol metido al equipo contrario como si se tratara de otro partido de fútbol, sin querer ver que son “los míos” los que más deberían indignarme. Porque, al menos en el PP y en el PSOE, desde el Gobierno central hasta el ayuntamiento, últimamente sobran razones por igual para pedir cuentas por incomparencia e incluso por dejar a los ciudadanos en fuera de juego.

Protestemos con inteligencia. Actuemos más allá del conlaqueestácayendo.

 

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