Tecnofilia

6 Nov

[Publicado en La RADIO de papel, noviembre]

“No sé cómo te puedes comprar un iPhone cuando hay miles de niños que pasan hambre en el mundo”. Un escritor tan poco aficionado a las nuevas tecnologías como Javier Marías encontraba, aunque sin quererlo, una explicación para este tipo de planteamientos. Según él, muchos siguen incubando el marxismo ortodoxo que rechazaba cualquier evasión al entender que “hay que ser continuamente consciente de la situación dictatorial en la que nos encontramos”. El ocio sería un lujo burgués, aunque delimitar esto es complicado: la pantalla del iPhone no tiene por qué cegarte hasta el punto de dejar de disfrutar de una de las tecnologías más punteras de todos los tiempos, transportable, resistente y bella: el libro. La tecnología tiene indudables ventajas tanto para mi yo hedonista como para mi yo productivo. A continuación describo algunos de esos artilugios o aplicaciones que más uso a diario:

Universo Google. Casi todo tiene un lado oscuro y es cierto que existe un riesgo de que Google (o su archirrival Apple; aunque particularmente no milito en ese tipo de rivalidades, más bien celebro la competencia) se convierta en algo así como el Gran Hermano. De estudiante archivaba decenas de documentos, apuntes y recortes de periódicos, algo más innecesario tras la irrupción del buscador por antonomasia (y de aplicaciones como Evernote, de la que hablo después). Me interesa sobre todo Gmail, Maps, Docs, Reader y el navegador Chrome, en este último caso por la facilidad de personalizarlo a través de extensiones o marcadores.

Universo Apple. La primera vez que comprobé la mezcla de sencillez, belleza y productividad de los aparatos de la manzana fue con el primer iPhone, hace (¡solo!) unos cinco años. Se trata del modelo, el 3G, que conservo desde entonces: tampoco me pierde la fiebre de ir a la última. Uso a diario los productos creados bajo el ideario de Steve Jobs, desde el iPad hasta los ordenadores Mac, y sí, creo que forman parte de un ecosistema disruptivo. En mi caso han supuesto un antes y un después tanto en el trabajo como en el ocio.

Cable HDMI. La tecnología te permite acceder a nuevas posibilidades de ocio (no abriremos aquí el debate de la piratería o los nuevos modelos de negocio). Es increíble que sólo tengas que conectar tu ordenador mediante un cable con una TV y que, en ese momento, este último aparato pase a ser un electrodoméstico adaptable a tus gustos. Por ejemplo, te permite fácilmente disfrutar de una película o una serie desde plataformas como Filmin o Wuaki.tv. (Existen alternativas sin cables como la Smart TV o el Apple TV).

Aplicaciones. Como he dicho, la tecnología es mejor conforme es más personalizable. Mi lista de imprescindibles la encabeza Evernote, que utilizo como el gran cajón para capturar cualquier cosa en internet, guardarla en diferentes carpetas y tenerlo todo a mano en cualquier dispositivo con conexión a internet. Esta accesibilidad la tengo en Wunderlist, que permite sincronizar entre varias personas listas de tareas pendientes. Otras aplicaciones útiles y de uso diario son Pocket, Flipboard, Dropbox, por no hablar del acceso a la música a la carta gracias a Spotify.

Redes sociales. Última parada en mi lista de tecnofilia, donde cada vez encuentro más arriba Twitter, en detrimento de Facebook y otras.

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