Tag Archives: Columnistas

Clientes cibernéticos

10 May

Tiene que ser verdad que estamos en el comienzo de internet y que, por esta razón, industrias y clientes deben encontrar el acomodo para convivir. El fin de semana tuve dos experiencias de cómo de escurridizo está siendo la consabida transición de los mercados. En el DVD-Club del barrio, por ejemplo, el propietario (gran tipo, no me cabe la menor duda) se sinceró con un cliente que simplemente le había preguntado si sabía cuándo se podría alquilar El discurso del Rey. Aquí estalló el propietario del negocio: poco menos que se estaba fraguando una revuelta como la de la Plaza de Tahrir de El Cairo ya que, según dijo, la productora de la oscarizada película había decidido que este producto se comercializara antes por las plataformas de alquiler/venta de internet. Y luego llegarían a los DVD-Club. “Pues luego”, advertía nuestro dependiente, “ya veremos si nos conviene a nosotros”.

El problema se resume, quizás, en el choque de conveniencias entre usuarios e industrias. Algo parecido me ocurrió al día siguiente en uno de los grandes almacenes de venta de libros; de libros en papel.   Sigue leyendo

Realidad aumentada

28 Abr

Primero días con el iPad, al fin ajustado a la medida de mis dedos, y ya tengo la impresión de haber accedido a la realidad aumentada. De pronto, conecto con la actualidad, incluso a la más trivial, sin duda para comprobar hasta dónde llega la utilidad del aparato recientemente adquirido. Me alegro la vista con revistas (?) como IMAG, pensada originariamente para el entorno de las tablets, y así sigo de aquí para allá, lo mismo integrando todos mis perfiles de las redes sociales en una aplicación que leyendo plácidamente poesía (¡poesía!) en el iBooks. Lo he dicho y lo repito: si no quieres un iPad, lo mejor es que no lo uses. Por cierto, ya sé de qué hablaban cuando invocaban esa palabreja, usabilidad. Sigue leyendo

Dación en pago

1 Mar

[Publicado en La RADIO de papel, marzo]

Julio Camba tiró de su habitual ironía para testimoniar el Nueva York de los años veinte en una suerte de artículos que pudieron leer los lectores de Abc de entonces y que hoy llegan a nosotros gracias a La ciudad automática, un libro que vio la luz por primera vez en 1934. La maestría contenida en los textos de Camba es verdaderamente sorprendente, reveladora por su apego al tiempo presente – “Nueva York es, ante todo, el momento presente”, dejó escrito-. Ya ha sucedido el crack bursátil de 1929 y el periodista gallego hace ver que, por absurdo que parezca, en la ciudad estadounidense se preconiza el aumento del gasto en anuncios proyectados antes de las sesiones de cine. “Y en vista de que se gana poco”, apostilla, “se gasta más que nunca”. Sin renunciar a su distancia escéptica de los hechos, Camba atestigua que, al contrario que en España, Nueva York no se achica con la catástrofe. “Si las gentes no pudieran arruinarse aquí de la noche a la mañana, tampoco podrían enriquecerse de la mañana a la noche”, escribe para más adelante concluir: “Cuando se enrique un pobre en España o cuando se arruina un rico parece que se hubiera subvertido no ya el orden social, sino el propio orden de la Naturaleza”.

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Siguiendo la pista a la Faction y la Fiction

22 Feb

Se ve que Google ha hecho su trabajo porque compruebo que el diagrama relativo a la entrada “Javier Cercas vs Arcadi Espada” se ha disparado a niveles jamás vistos en esta bitácora. Quizás la acotación de los terrenos de la Faction y la Fiction interesa más allá de la controversia Cercas/Espada, con sus idas y venidas del lupanar a las páginas de los periódicos. Por ejemplo: después de los últimos sucesos en Libia, el periodismo debería esclarecer a qué mundo pertenece Gadafi, si al de la realidad o al de la ficción más terrorífica.

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Javier Cercas vs Arcadi Espada

16 Feb

Habría que remontarse por lo menos a la publicación de Soldados de Salamina para ir al origen del disenso entre el autor de esta novela, Javier Cercas, y el periodista y también escritor Arcadi Espada, precursor de la trazabilidad de los hechos noticiosos. Advierto que esta polémica, que a mí me interesa, tiene un recorrido acotado a los antagonistas y, a lo sumo, al periodismo que se desvía de lo que pasa ahí fuera para mirarse en exceso el ombligo. Que conste en acta.

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Los enmascarados

31 Ene

[Publicado en La RADIO de papel, febrero]

Cada hombre se erige su estatua y juzga el mundo desde su piedra inmortal de espuma, dejó escrito en 1941 Max Aub en sus diarios de exilio. La verdad de cada uno se convierte en una realidad tan lacerante que no deja espacio para la duda. De ahí que el debate razonado sea sustituido en tantas ocasiones bien  por la caricaturización doliente del que se intuye como adversario, bien por el insulto a secas. En esto reparaba Elvira Lindo tras ser acusada de escribir un artículo sobre la ley antitabaco al dictado de “quien le paga”. “No sé si se refería a El  País, al partido socialista o a los dos”, ironizaba la escritora. Todo lo que decía, y que yo suscribo a pesar de advertir también cierta manía rigorista e intransigente (caso de la prohibición del burka, por poner otro ejemplo), es que la regulación antihumo acabará prosperando aunque sólo sea porque nos iguala a otros países europeos. Pero siempre hay un “avispado” dispuesto a tumbar tus planteamientos de inicio. “La mente de los mezquinos”, continuaba Lindo, “trabaja de esta manera, pensando que el que piensa lo contrario no lo hace honradamente, sino por razones espurias”. No hay escapatoria ante los “clasificadores ideológicos”, que son algo así como los enmascarados del siglo XXI: no dudan, no vacilan, todo su desempeño consiste en derribar cualquier disidencia. Como expresaba Lindo, qué poca capacidad de ser honestos e inteligentes les concedemos a quienes no piensan como nosotros.

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Cena-mitin

17 Dic

Ya pueden estar cayendo chuzos de punta que hay una cosa a la que jamás renuncia la política: el mitin. Cierto que el diccionario de la RAE te pone en la pista de lo que en alguna ocasión, quién sabe si tiempo atrás (¿los griegos? ¿los romanos?), podría haber dado significado e incluso sentido a la citada palabra. Dar el mitin: “provocar, hablando intempestivamente, situaciones difíciles en una reunión”. Otros diccionarios matizan el “acto de discutir” (¿¡discutir!?) para significar el “escándalo”. Una frase esclarecedora de esto último, subrayando el reverso de mitin: “No me vayas a dar el mitin en la puerta del cine”.

Anoche pasé varias horas en uno de estos eventos, concretamente en una cena-mitin en la que se cumplió a rajatabla con el guión y se excluyó cualquier discusión y cualquier escándalo. No digamos ya alguna pregunta de los periodistas. Al escándalo es a lo que más temen los asesores de comunicación: saben que una frase fuera de tono, una ligera improvisación, un chistecillo, un mal gesto, una pasajera pérdida del sentido del ridículo, se convierte irremediablemente en materia prima para abrir los informativos o para construir un titular en la prensa. Los asesores lo llaman “distorsionar el mensaje”. Sigue leyendo